LAS DESPEDIDAS assai — 09-09-2008 GTM 2 @ 01:55

Siempre pensé que las despedidas son muy malas sobre todo cuando te despides de la persona amada, pero yo no podía dejar de pensar que no quedaban muchos días, que dentro de poco nos íbamos a separar que me iba a separar de él, al menos físicamente porque el se iría a su país y yo me quedaría en este, pero en mi ciudad, ni siquiera me puedo quedar en mi playa donde esta llena de recuerdos imborrables, aunque de mi corazón el no saldría, porque lo llevaría conmigo, pero inevitablemente no podía evitar que mis ojos se llenaran de lagrimas al pensar que esto se podía acabar porque aunque era consciente de ello desde el primer día, cuando ves acercarse el día la tristeza me invade y mas sabiendo que habrán muchos kilómetros por medio, siempre se te pasa por la cabeza………… que pasara cuando estemos lejos? Me olvidara? El tiene su vida allí, y yo que seré para el?.
Por motivos familiares me veo obligada a adelantar mi partida, lo que me faltaba……. Pocos días me quedaban y ahora aun me quedan menos.
No sabía si me quedaban uno o dos días para mi partida, pero decidí llamarle e ir a su casa a despedirme, no quería despedirme de el en un bar, quería hacerlo mas íntimamente, que estuviéramos él y yo solos, quería mirarlo y tocarlo libremente, y si necesitaba reír o llorar poder hacerlo libremente sin necesidad de pensar que alguien me podía ver y lo conseguí, fue una tarde inolvidable, hubiera querido detener el reloj y que no pasaran las horas….. quedarme eternamente así, pero ufffff que deprisa pasa el tiempo cuando no quieres que pase, cuando menos nos dimos cuenta era ya de noche y yo tenía que volver a mi casa, a mi realidad, me marchaba contenta porque me había dado cuenta de que yo no era un juego para el, de que no era un pasatiempo, de que en verdad me quería y sabia que nos íbamos a separar pero dentro de mi, sabía que era algo temporal, que nos íbamos a volver a ver y que quizás algún día mi sueño se cumpliría, mi sueño de estar con el no solo unos días, si no para siempre.
Conseguí no llorar al meterme en el coche para partir, no quería hacerlo delante de el porque sabía que se sentiría mal si me veía llorar, pero lo conseguí y fue porque él había depositado en mí la semilla del amor, de la esperanza, de la pasión, sentía que estaba dentro de mí, que lo llevaba conmigo y eso me hacía sentir que no era un adiós sino un hasta siempre.
Al día siguiente con todo el dolor de mi corazón empecé a recoger las cosas y a salir hacia mi ciudad de residencia habitual, no le dije nada porque ya consideraba que nos habíamos despedido y no quería aumentar el dolor de la separación. Por la noche me llama y me pregunta donde estoy, y ufffff cuando le digo que ya estoy en mi casa, se pone todo nervioso diciendo que el me quería ver antes de que me marchara, lo pase fatal porque no podía discutir con el, me hablaba en su idioma muy rapido y alterado y apenas entendía lo que me decía y yo tenía a mi pareja actual en casa y si me ponía a discutir podía armar un buen follón, me sentía muy mal, esa noche llore un mar de lagrimas, iba por los rincones de mi casa llorando, no lo podía evitar, era algo superior a mi, desconecte los teléfonos porque no quería que si me llamaba me oyera llorar. A la mañana siguiente desperté con ojos de sapo, intente arreglarme con maquillaje pero no tenia solución porque seguía llorando, al conectar mi teléfono descubrí varias llamadas perdidas suyas, le llame y me dijo que me estuvo llamando para pedirme perdón, parecía que la tormenta ya había pasado, pero yo no estaba a gusto, necesitaba algo mas, necesitaba mirarle a los ojos y que me mirara, que se diera cuenta de que lo quería de verdad.Ya no aguantaba mas pensé…… yo no puedo seguir así, tengo que hacerlo y tiene que ser ya. Así es que invente una excusa tonta y sin dar más explicaciones cogí el coche y me lance a la carretera dirección a la playa, era urgentísimo poder mirarle a los ojos, y así fue……..era necesario esos abrazos, esos besos que nos dimos, esas palabras que nos dijimos mirándonos a los ojos y sintiendo nuestros cuerpos nuevamente juntos, fue como una segunda despedida, pero muy necesaria, por lo menos nos volvimos a dar cuenta los dos de algo que ya sabíamos…….. que nos queremos muchísimo, que no es un juego, que existe un amor verdadero, que es muy real todo y eso me da fuerzas para poder soportar la maldita distancia porque lo llevo dentro de mi.


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